| El
futuro de la publicidad y la nueva televisión
Durante
años, los publicitarios debieron imaginar historias
de breves segundos que, sin que el consumidor lo pidiera, aparecerían
inexorablemente en pantalla, en medio de un contenido, se trate
de una película, una serie o un programa en directo.
Estados Unidos, pionero en el sector de los PVRs (Personal Video
Recorder), demuestra permanentemente, mediante estudios de audiencia,
que los telespectadores le dan la misma importancia a los anuncios
en tiempo real que cuando los 'saltan' en sus grabaciones.
Estamos
acostumbrados a que el televidente nos perdone las interrupciones,
nos escuche, se interese, se divierta y compre. Hasta en algunos
casos trascendiendo la televisión, la música de los
anuncios se ha convertido en líder de ventas; o incluso,
en cierta forma, el propio medio se ha convertido en un recurso
de marketing y comunicación, como en aquella época
en que los productos, ingenuamente, llevaban el rótulo de
"Anunciado en TV". Sin embargo, es justo reconocer que
la relación del publicitario con el público es, cuanto
menos, incómoda. Un estudio de Next Research publicado en
Business 2.0 en septiembre de 2002 reconoce que, aún a riesgo
de perderse contenidos interesantes, los televidentes evitan
los anuncios porque los consideran intrusivos y molestos.
La
aparición y el éxito del DVR (Digital Vídeo
Recorder) en 1999 y el actual lanzamiento de la siguiente generación,
los primeros PVR (Personal Vídeo Recorder)
en nuestro país, dará origen a una revolución
que cambiará definitivamente la forma de comunicar y vender.
| Esta
nueva época traerá un consumidor más maduro,
más interesado en nuestros productos y más informado |
Ello sucederá mucho antes de lo que algunos se imaginan,
y en mucha más medida de lo que otros temen, a pesar de que
ya se hayan levantado voces que demonizan estos "vídeos
sin cintas" o "DVDs con disco duro". Son opiniones
que no desean ver más allá de un palmo y que se cierran
a una evidencia: inexorablemente, este ciclo de cambios
se ha iniciado.
Dentro
de muy poco, el poder de decisión y el poder decir cuándo
vamos a publicidad, será cosa de los consumidores. Y esto
nos llevará a conocer, a comunicar y a relacionarnos con
un consumidor más maduro en su decisión de compra,
más interesado en nuestros productos y también más
informado, sintiéndose implicado y protagonista de la decisión
de información o compra. Se trata de la nueva publicidad,
la publicidad dónde el televidente es el auténtico
protagonista y tiene la posibilidad de elegir cómo
y cuándo gestionar sus contenidos, y desde luego, la publicidad
no deja de ser un contenido.
Gracias a las funcionalidades de esta nueva televisión mejorada,
podremos, por ejemplo (entre otras muchísimas posibilidades),
"pausar el directo", alojar los contenidos en el disco
duro de nuestro PVR, atender una llamada telefónica, o resolver
los deberes de los niños y, luego, recuperar la emisión
exactamente en el punto donde la dejamos. Después, simplemente
gestionamos esta pequeña diferencia de tiempo con el directo.
Pero
que nadie piense que la publicidad y la televisión
están amenazadas. Por el contrario, ganarán
en protagonismo e importancia, y lo harán con ovación,
oreja y vuelta completa al ruedo. La experiencia de los consumidores
que utilizan un PVR, en el mercado norteamericano, nos aporta los
primeros datos: el 71% de los televidentes ve un anuncio si le resulta
entretenido o si le interesa el producto; el 43% prefiere ver la
televisión con las funcionalidades de su PVR; el 42% ya no
hace zapping y, lo más importante: desde la compra de su
PVR, el 61% declara ver más televisión que antes.
La
publicidad no terminará: cambiará el modelo
actual, y para mejor |
La
aparición en el mercado de estos PVR traerá un nuevo
formato de anuncios. Estos "adver-tainment" serán
la avanzada de una nueva publicidad. Y naturalmente, la
publicidad seguirá creciendo, junto con la creatividad y
las nuevas técnicas de ventas. No se dejarán
de hacer spots: se harán más spots, se hará
otra publicidad, con nuevos formatos, más completos, más
participativos y con mayor satisfacción para el consumidor.
Simplemente cambiará el modelo: el modelo de publicidad,
el modelo de negocio y el modelo de consumidor.
Y
cambiará para mejor. La publicidad cambiará de lugar,
los programadores de la plataforma deberán tener en cuenta
espacios dedicados a catalogar, comparar y relacionar toda la oferta
de servicios y productos que se pueda ofrecer, los creativos deberán
buscar nuevos caminos, los planes de medios se volverán a
inventar y, desde luego, cambiarán los anunciantes. Mayores
resultados, más creatividad, más atención,
más responsabilidad, más negocio.
Eudald
Domènech |